Cuando vemos avanzar el carro desgastado por las solitarias carreteras que cruzan algĂșn verde paraje irlandĂ©s, rodeado de bosque hasta donde se pierde la vista, de inmediato pensamos en un recorrido similar que daba otro escritor, aunque en lugar de estar terminando una exitosa saga, como el Ohm Bauman que encarna acĂĄ con acierto Adam Scott, aquel, Jack Torrance en la piel de Jack Nicholson, tenĂa un bloqueo de pĂĄgina en blanco y por eso se inventaba un paseo con su esposa y su hijo a un hotel donde ocurrĂan cosas extrañas. Aquella pelĂcula era El resplandor y cuando Stanley Kubrick adaptĂł la novela de Stephen King (una versiĂłn que al escritor estadounidense nunca le gustĂł) prĂĄcticamente sentĂł las bases de ese subgĂ©nero del terror que implica mansiones heredadas en pasajes siniestros y hoteles peculiares y variopintos, con personal mĂĄs siniestro e inquietante, que atento y servicial. Hokum no se inventa nada nuevo, pero Damian McCarthy, su guionista y director tiene la suficiente astucia como para acomodar muchos de los elementos conocidos y usados en este tipo de historias, sin que parezca que todo se ha copiado.