El certamen de Banyoles (Girona) ha demostrado durante más de dos décadas que es posible planificar un evento musical arraigado al territorio y en el que todos los artistas puedan exhibir su mejor versión El drama del solapamiento de conciertos en los festivales: pagar por grupos que no podrás ver ¿Es posible salir de un festival con la sensación de que, por una vez, todas las piezas encajan? ¿Es normal que, de entre una treintena de actuaciones, y habiendo visto solo una decena, cuatro de ellas, como mínimo, merezcan el calificativo de excepcional e inolvidable? ¿Quién recuerda un festival donde cada concierto estuviera programado en espacios elegidos para realzar la propuesta artística, para que los intérpretes pudiesen dar lo mejor de sí y para el público los disfrutase en las mejores condiciones imaginables?