La histórica remontada de Argentina sobre Egipto no solo dejó a la Albiceleste instalada en los cuartos de final del Mundial, sino que también provocó una ola de indignación en el conjunto africano, cuyos jugadores y entrenador cuestionaron con dureza las decisiones arbitrales que marcaron el desarrollo del compromiso. El principal protagonista de las reacciones fue Mostafa Ziko, autor del segundo gol egipcio y del tanto que había sido anulado minutos antes tras una revisión del VAR. Visiblemente molesto, el delantero aseguró que el resultado estuvo condicionado por el arbitraje.