La antigua residencia de los reyes navarros llegó a albergar un jardín colgante y una colección de animales exóticos impropia de un castillo medieval El río de aguas turquesas que no está en el Caribe: nace en Navarra y solo se visita con reserva Cuando pensamos en un castillo medieval solemos imaginar murallas , caballeros, salones de piedra y torres defensivas. Resulta mucho más difícil asociar esa imagen con “un jardín colgante y patios donde habitaban aves, cisnes, jaurías de perros, leones, un camello, un lobo cerval, papagayos, búfalos y hasta una jirafa”, según cuenta Visita Navarra . Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió hace más de seis siglos en una pequeña localidad de Navarra . El Palacio Real de Olite llegó a convertirse en una de las cortes más lujosas de Europa y en un escenario donde convivían fiestas, jardines colgantes y animales exóticos que asombraban a cualquiera que cruzara sus puertas.