A solo dos días de que Colombia regrese a las urnas para elegir presidente entre Abelardo De la Espriella —ganador de la primera vuelta—, e Iván Cepeda, el país atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión política. Ante un ambiente caldeado por narrativas de fraude y amenazas de “incendiar” el país, ha surgido una barrera institucional y civil sin precedentes y destacable: alcaldes, jefes de organismos de control y más de medio centenar de organizaciones sociales se han unido en un solo clamor para exigir el respeto absoluto al orden constitucional y a la voluntad popular. El pulso por la legitimidad comenzó a sentirse con fuerza en las principales capitales regionales.