Las vacaciones de verano pueden acabar en urgencias, pero en muchos casos podemos tomar medidas sencillas que nos protegerán de los riesgos más frecuentes Los hábitos de un fisio para estimular el nervio vago y pasar del estrés a la calma: “El cuerpo ya no se recupera igual” Todos los viajes, incluso los más sencillos, tienen algo de aventura y, por tanto, de riesgo. Las urgencias médicas pueden arruinar nuestras vacaciones (y a veces nuestra economía), pero no son imprevisibles. La mayoría responden a patrones que se repiten: la famosa diarrea del viajero por descuido con el agua o la comida en el país de destino, el golpe de calor o las quemaduras por subestimar el sol y saltarse el protector solar, picaduras que no se tratan a tiempo, o simplemente llegar a un hospital extranjero sin tener una cobertura adecuada.