SEÑOR DIRECTOR: Chile debiera abrir una discusión seria sobre la conveniencia de restringir o prohibir el acceso a redes sociales para menores de 16 años. La evidencia científica muestra que el uso de estas plataformas se asocia a problemas de sueño, problemas de concentración y aprendizaje, aumento de síntomas ansiosos y un deterioro de las destrezas sociales. Los adolescentes poseen cerebros en pleno desarrollo y son especialmente sensibles a los sistemas de recompensa y validación social que utilizan las redes sociales para captar su atención.