El cerebro decide si un alimento apetece antes de que llegue a la boca, y el color es la primera señal que procesa, algo que la industria alimentaria sabe desde hace décadas De la frecuencia para ir al baño a combatir los gases: qué recomiendan los expertos para una microbiota más sana Una fresa roja y madura dispara algo en el cerebro incluso antes de que la toquemos, olamos o saboreemos. Sin embargo, una fresa del mismo tamaño, pero de color gris, produciría el efecto contrario, aunque nutricionalmente fuera idéntica. La vista no es un sentido cualquiera en la alimentación: es el primero en activarse, y su influencia sobre el apetito, el placer y las decisiones de lo que comemos es mucho mayor de lo que creemos.