En la grama del polideportivo José María Vargas, en La Guaira, decenas de personas revisan montículos de ropa buscando algo que ponerse. El estadio, convertido en refugio improvisado, alberga a cientos tras los terremotos del miércoles 24 de junio . “Es como que Dios te da la oportunidad de tener una vida más”, dijo Yosey Escalona, uno de los damnificados, a la AFP , mientras coordina a las 46 personas que conviven bajo una de las carpas de lona.