Caminar por la vereda de la escuela pública Emilio Lamarca, en Ayacucho al 900, me retrotraía a mi niñez porque allí cursé sexto y séptimo grado. Con el paso del tiempo el viejo colegio fue demolido y reemplazado por una moderna construcción de ladrillos, que cobijó a nuevas generaciones de alumnos. El calendario continuó sumando años y al volver otra vez por allí me encontré con la sorpresa que ya no se llamaba Emilio Lamarca sino María Remedios del Valle.