Es el último eslabón de la cadena de los oligarcas tecnológicos, que empiezan con las redes sociales y sus algoritmos derechizando a los votantes y acaba con Palantir, que entra en escena justo cuando el poder ya está repartido, y hace algo más duradero que ganar unas elecciones; puede volver un resultado electoral casi imposible de revertir El pasado domingo Colombia eligió presidente. Ganó Abelardo de la Espriella, “el Tigre”, por un margen de menos de un punto sobre el izquierdista Iván Cepeda. Todavía no sabemos gran cosa de lo que hará con el aparato del Estado, pero hay quien ya empieza a preguntárselo en voz alta: la periodista y abogada Carolina Botero escribía hace pocos días que, aunque el plan de gobierno de De la Espriella no detalla ninguna arquitectura concreta de vigilancia, sí se alinea con el guion que ya conocemos de la ultraderecha regional, y todo apunta a que Colombia no será la excepción.