SEÑOR DIRECTOR: La polémica por el cobro del Crédito con Aval del Estado (CAE) revela las consecuencias de una promesa que nunca debió hacerse y cuyo resultado era predecible: si las personas creen que una deuda será perdonada, muchas dejan de pagarla. El CAE nunca fue una política de gratuidad universitaria, sino que un crédito que permitió a miles de jóvenes acceder a la educación superior. Como cualquier crédito, implica derechos, pero también responsabilidades.