Expacientes de Zeus, una clínica de adicciones galardonada y que se publicita en medios de comunicación, relatan sus experiencias con prácticas abusivas y humillantes, manipulación psicológica y coacciones Antiguos usuarios de un centro privado de adicciones en Donostia denuncian “mala praxis” Al mes de ingreso, Iván Izard decidió que no entraría en la terapia grupal hasta que le dejaran hablar con su mujer, con la que no se había podido comunicar en todo ese tiempo. “Entraron cuatro personas de fuera, que se supone que eran pacientes rehabilitados”, recuerda, “y empezaron a amenazarme”: “Que tenía que entrar al grupo, que habían hablado a mi mujer y ella decía que no quería saber nada de mí, que sabían dónde vivía ella y la iban a proteger…”, “que era un yonqui de mierda, que mi hijo iba a acabar siendo un adicto como yo”. Esta dinámica de insultos y vejaciones era la norma en el centro, donde en muchas ocasiones, según relatan expacientes a este periódico, el personal de Zeus participaba e incitaba a los usuarios a unirse.