Quien sube por la vía Las Palmas, a la altura del kilómetro 6, antes del Seminario Santa Cruz Pasionista, se encuentra con algo que no encaja con el paisaje montañero. Un piano gigante emerge entre los árboles junto al camino , colgado sobre el talud sin tocarlo, una estructura que desafía tanto la gravedad como la lógica de lo que debería ser un edificio. No se trata de una instalación artística ni de un anuncio publicitario.