Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas un minuto de diferencia entre uno y otro. Los afectados son miles y, entre ellos, uno de los rostros que evidencia la magnitud de la tragedia son los niños. Un análisis satelital preliminar reveló que Catia La Mar, cerca a la ciudad de La Guaira, en el estado Vargas, es una de las zonas más golpeadas; casi un tercio de los edificios evaluados presentan algún tipo de daño.