La insolvencia de personas naturales dejó de ser una alternativa excepcional para convertirse en una señal de alerta para el mercado crediticio colombiano. El creciente número de ciudadanos y pequeños comerciantes que recurren a este mecanismo refleja un aumento del sobreendeudamiento y plantea nuevos desafíos para la sostenibilidad del sistema financiero, la cultura de pago y el acceso al crédito. Según cifras del Sistema de Información de Conciliación, el Arbitraje y la Amigable Composición (Sicaac) analizadas por FGA Fondo de Garantías, durante lo corrido de 2026 ya se han contabilizado más de 9.500 solicitudes de insolvencia.