En Monsanto, el relieve pétreo condiciona un trazado urbano que conserva la huella medieval y explica su reconocimiento histórico dentro del interior portugués La villa medieval del norte de Portugal coronada por un santuario que es todavía un lugar de peregrinación En el municipio portugués de Idanha-a-Nova, en el distrito de Castelo Branco y a pocos kilómetros de la frontera con España, Monsanto se alza sobre la ladera del Cabeço de Monsanto, a 758 metros de altitud. Este enclave forma parte del interior de Portugal donde el paisaje no solo define el entorno, sino también la forma de habitarlo y de construir. En este caso, el gran protagonista es el granito: enormes bloques se integran entre calles, casas y espacios públicos hasta convertirse en una pieza esencial del casco histórico.