La felicidad no reside en las eliminatorias a vida o muerte, donde es imposible no advertir que el evento está cada vez más cerca de acabar, y tener que conformarse con el Tour o el Mundial de Hípica, así que me preparé para levantarme a ver el Estados Unidos-Paraguay, no fuese que el primero aprovechase para declarar otra guerra y perderme también ese hit El Mundial de Calígula Empieza el Mundial y me pilla a merced de un meticuloso plan para desengancharme del teléfono, que seguido a rajatabla resulta imbatible. Pero hay que atenerse a él, claro, y no flaquear ni un segundo. De hecho, ya puede explotar el mundo que yo no me despego ni un paso del plan.