Desde los GAL de González a la “policía patriótica” de Rajoy, desde las “cloacas” del PP (espionaje a Bárcenas) hasta las del PSOE (lo de Leire Díez), desde las privatizaciones para amiguetes de Aznar hasta los delirios del CIS de Tezanos o la rotunda parcialidad de determinados programas de RTVE (con Aznar o con Sánchez), se percibe un mal uso continuado de las instituciones públicas Cabe concluir que la corrupción política es endémica. El Gobierno de Mariano Rajoy cayó en las circunstancias que todos recordamos: con el PP condenado “como partícipe a título lucrativo” en el caso Gürtel y con el bolso de Soraya Sáenz de Santamaría en el escaño vacío del susodicho M. Rajoy.