Armando Benedetti ahora dice que es un “cadáver político”. Lo hace para desmarcarse de las versiones que lo señalan de estar moviendo fuerzas en el Congreso con el propósito de impedir que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, se posesione en una guarnición militar y no en el Capitolio. Lo dice él, que conoce como pocos los movimientos más internos de la política.