Antes, el tinterillo era el chavito aprendiz, secretario, escribano o pendolista que asistía al señor jurisperito en sus quehaceres legales, diligente para tomar nota. Según Salvador Cárdenas, abogado e historiador mexicano, en el siglo XIX (cuando se consolida una subcultura legal que a la fecha repta entre nosotros) el término «tinterillo» obtuvo una connotación peyorativa. […]