No nos engañemos. Quienes promueven la ley del concebido no nacido son los mismos que han urdido la miserable noción de la prioridad nacional y que reniegan de los niños extranjeros a quienes dejan sin lugar ni futuro. Estos impulsos ‘pro natalitate’ se plantean ideológicamente como una inquietante solución a la teoría del ‘gran reemplazo’ Una patera llegó a Europa hace años, ya no recuerdo el lugar.