Feijóo lleva años construyendo su carrera política sobre premisas que él mismo se ha encargado previamente de dinamitar. La más reciente es defender que la familia es una línea roja que no se cruza, aunque la línea en cuestión haya dibujado tras haberse encargado personalmente de haberla cruzado No necesitó Feijóo más que unas horas para ofrecer el pasado miércoles una demostración antológica de su método político: quejarse de lo que él mismo ha institucionalizado. Ese día denunció en el Congreso que Pedro Sánchez hubiese difundido la zona en la que vive, invocando la protección de la familia como un derecho inviolable, mientras mentaba al fallecido padre de Patxi López —encarcelado y represaliado por el franquismo— llegando a asegurar que, si se levantara de su tumba y viera lo que ha hecho su hijo en política, no le perdonaría jamás.