En su columna publicada el pasado 24 de junio, Joaquín Morales Solá presenta como hechos consumados afirmaciones totalmente falsas, tendientes a desprestigiar a la empresa y tratar de arruinar mi reputación y todo bienestar posible. En primer lugar, el reciente fallo de la Corte Suprema no determinó deuda impositiva alguna ni calificó a Tabacalera Sarandí como una empresa evasora. La sentencia únicamente resolvió la constitucionalidad de una norma que imponía un precio mínimo de venta para los cigarrillos, una regulación excepcional que durante años condicionó la competencia en el mercado, dejando a las Pymes absolutamente sin posibilidades de sobrevivir.