Pobre Zapatero, creía en la bondad del sistema, jamás imaginó que fueran a por él con malas artes, y ahí lo tenemos declarando en la Audiencia Nacional por una conversación entre terceros y teniendo que explicar el origen de unas joyas. Mal hizo, por cierto, si es verdad que aceptó algunas como regalo de algún monarca del Golfo, eso no encaja con el personaje ZP Los que mandan en España nos están dejando el alma tan machacada como le dejaron la cara a Topuria el domingo por la noche en el circo romano que Trump montó en la Casa Blanca para celebrar su octogésimo cumpleaños y el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Los que mandan son, por supuesto, los millonarios y los poderes fácticos: esos policías, jueces y medios de comunicación a su servicio.