Hay una parte de la migración que casi nunca se nombra: la de las hijas e hijos que se quedan. Detrás de muchas mujeres migrantes, hay una generación de niños creciendo con miedo, incertidumbre y una sensación constante de espera Este joven peruano ya ha empezado a cotizar gracias a la regularización: “Tardé solo tres días en encontrar trabajo” Cuando tenía 15 años, mi madre migró a este país buscando una oportunidad para sostener nuestra vida. Durante siete años no pudimos abrazarnos ni compartir una comida ni acompañarnos en los momentos difíciles ni vivir juntas lo cotidiano.