Diez años después de la firma del acuerdo de paz con las Farc, Colombia enfrenta una paradoja que inquieta a expertos, exnegociadores y comunidades rurales: mientras la principal guerrilla del continente dejó las armas, la producción de cocaína alcanzó niveles históricos y los grupos armados ilegales se multiplicaron. Al menos así lo revela un informe del prestigioso diario financiero Financial Times , que, a partir de un análisis y de testimonios de comunidades indígenas en Cauca, concluyó que desde 2019, y tras el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, una nueva generación de grupos armados ha ocupado gran parte del territorio y se ha dedicado principalmente a la producción de cocaína con fines económicos, más que a las ideas marxistas que motivaron su creación en el pasado. El incremento en la producción de droga y la apertura de nuevos mercados ha venido acompañado de violencia y se está convirtiendo en un problema transnacional que ya no solo afecta a Estados Unidos, sino también a ciudades como Amberes (Bélgica), Dubái (Emiratos Árabes Unidos) y Río de Janeiro (Brasil), según Financial Times .