Amenazas arancelarias, amagos de anexión, incursiones fronterizas y un acuerdo de libre comercio que no termina de actualizarse por las pretensiones de dominio del presidente de EEUU sobre el continente hacen que el Mundial de EEUU, Canadá y México se parezca más a tres torneos que a una sola competición El presidente de EEUU tontea de vez en cuando con que Canadá se convierta en el estado 51 de EEUU. Y, cuando se enfada con sus vecinos del norte, se divierte llamando “gobernador” al primer ministro canadiense, Mark Carney. Por ejemplo, como cuando Carney aprovechó el Foro de Davos para denunciar la amenaza para el orden mundial y las reglas internacionales que suponía la presidencia de Donald Trump.