En el 2024, Honduras vivió una de las peores crisis de calidad del aire en su historia reciente. No fue un episodio exclusivo de las ciudades más grandes: una densa capa de humo cubrió simultáneamente buena parte del país durante semanas. Se suspendieron clases en Francisco Morazán; el sector público migró hacia el teletrabajo, y las alertas rojas por mala calidad de aire se extendieron a departamentos como Cortés, Yoro y Comayagua.