Matías Gil (31) fue condenado, igual que Maximiliano Pilepich (48) y Nahuel Vargas (46), por el crimen de Fernando Pérez Algaba (41). Por una unanimidad, el jurado decidió que los tres eran culpables del delito de homicidio agravado por codicia, premeditación y participación de dos o más personas. ¿Es una condena justa o realmente fue un perejil?