Barcelona queda sin luz, tanto solar como eléctrica, durante todo un día, y versiones históricas y futuras de la ciudad comienzan a converger y a superponerse en el mismo lugar. Reaparecen edificios demolidos y surgen otros que aún no han nacido. En ese lugar donde conviven tiempos y miradas que jamás debían coincidir, la ciudad queda desbordada por todas sus épocas.