En educación, la libertad empieza cuando se limita el azar. Por eso, el proyecto de ley que modifica el Sistema de Admisión Escolar merece ser valorado: no lo desmantela ni elimina sus reglas generales, pero corrige su mayor debilidad, cuando varias familias quieren acceder a un mismo proyecto educativo y no hay cupos para todas. Ese es el centro del debate.