La demanda de computación e inteligencia no responde a un problema concreto o a un conjunto de ellos, sino que cada nuevo paso que damos no hace más que ampliar el espacio de posibilidades y de objetivos. Es como cuando insuflamos aire en un globo y con cada soplido crece aún más su superficie. Pero a veces los globos explotan La historia de la computación, y ahora también la de la IA, se cuenta con una narrativa de éxito, incluso de manera triunfal.