Quien gane el 21 de junio la segunda vuelta de las elecciones a la presidencia recibe una economía que creció apenas 2,2% en el primer trimestre de 2026, impulsada casi exclusivamente por el gasto público y el consumo interno. Los motores tradicionales, que son el agro, la construcción, el petróleo, andan fríos o en reversa. Además, la formación bruta de capital, que mide qué tanto está invirtiendo el país en su futuro, toca mínimos de dos décadas.