Asistir a conciertos y escuchar música a un volumen alto sin protección auditiva puede ser perjudicial El verano está a la vuelta de la esquina y con él empezará la temporada de festivales. Para los amantes de la música, pocas cosas son más emocionantes y placenteras que la escucharla en vivo, algo que no es tan amable para los oídos, que tendrán que soportar muy probablemente niveles de ruido superiores a los recomendados que, en solo unos minutos, pueden empezar a dañar la audición. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de mil millones de adolescentes y jóvenes de entre 12 y 35 años están en riesgo de sufrir pérdida auditiva debido a tres factores: la exposición a eventos ruidosos, la contaminación acústica en espacios públicos y el uso prolongado de dispositivos de audio personales. Por tanto, asistir a este tipo de conciertos y escuchar música a alto volumen sin protección auditiva puede ser perjudicial.