La experimentación con animales permite obtener información crucial a la hora de desarrollar tratamientos, pero tiene sus limitaciones cuando estas pruebas se trasladan a humanos Científicos logran ‘leer’ el pensamiento de ratones a partir de sus gestos y advierten: “Hay que proteger la privacidad mental” Los ratones comparten entre un 85% y un 90% de la información genética de los humanos. Además, por su reducido tamaño, su metabolismo rápido, y su fácil reproducción, son los animales más usados para la investigación y experimentación de tratamientos de diversas enfermedades. Sin embargo, unos resultados positivos o una “cura” de enfermedad en ratones, no necesariamente se traslada directamente a los humanos.