Lo revelador en Ayuso cuando insulta a Sánchez ya no es la virulencia, sino la repetición obsesiva de ofensas mezcladas con mentiras que extrae de digitales para los que la verdad habita en un planeta demasiado lejano como para ir a buscarla. Ahora se descuelga con un presunto espionaje al directivo del gigante sanitario para el que trabaja su pareja y hasta con una conspiración para acabar con ella “Personaje”, “desquiciado”, “sinvergüenza” y, de nuevo, el “hijo de puta” que nunca falta y siempre camufla tras el cansino “me gusta la fruta”. Era jueves y Ayuso actuaba en Tele 5.