En 2003, Atsushi Yamanaka tenía once años y vio por primera vez en su vida un partido de fútbol. Fue el 8 de junio en el Estadio Nagai de Osaka, un óvalo gigante de concreto blanco y gris para 50.000 personas que se había estrenado apenas un año antes en la Copa Mundial que organizaron Corea y Japón. Se sentó detrás del arco norte con sus padres, la señora Mitsue y Susumu Yamanaka.