“Ahora, 77 años después, me siento refugiado nuevamente. De un desplazamiento a otro. La tragedia se repite” En el marco oxidado de un vehículo averiado que no ofrece refugio contra el abrasador calor del verano ni contra el frío intenso del invierno, Abd al-Salam Odeh, un refugiado de Palestina del campamento de refugiados de Tulkarem , se ha visto obligado a reconstruir su vida junto a su esposa. Con solo unas pocas pertenencias básicas y tras perderlo todo, convirtió una furgoneta averiada en un frágil hogar. Su historia no es única. En los últimos meses, las operaciones militares israelíes en los campamentos de personas refugiadas del norte de Cisjordania han desplazado a cerca de 40.000 personas , lo que supone el mayor desplazamiento forzado de población refugiada de Palestina desde la guerra de 1967, según UNRWA. Odeh relata con visible tristeza cómo terminó en Izbat Abu Yassin , una pequeña zona en el límite de la ciudad de Iktaba en la gobernación de Tulkarem: “Nos vimos obligados a abandonar nuestros hogares. La ocupación israelí nos expulsó.