Punzadas constantes en la cabeza; un ardor profundo en la pelvis; piernas y espalda incapacitadas por inflamación; náuseas; mareo; fatiga extrema y sangrado vaginal incontrolable; esos son los síntomas que miles de mujeres con endometriosis padecen a diario. Mientras tanto, el mundo a su alrededor les pide seguir rindiendo: que trabajen, que cuiden a otros, que estudien y que cuiden sus relaciones interpersonales. Ahora, les ocultan información sobre una ley que podría cambiarles la vida.