En Honduras, entre cerros y ríos, en territorios alejados de los centros de poder, existen unas voces que no se cansan de resonar. Locutores y técnicos aficionados instalaron una antena, ocuparon una frecuencia y se colaron entre los canales hegemónicos. Sus voces enfrentan el silencio impuesto, el miedo a denunciar y las amenazas constantes.