La muerte rondó varias veces a Germán Vargas Lleras antes de alcanzarlo este viernes. Primero llegó escondida en un libro bomba; luego, en un carro cargado con explosivos; años después, en el aire inestable de un helicóptero que casi cae sobre unas viviendas en Nariño. También apareció en su salud, bajo diagnósticos que pusieron a prueba a uno de los políticos más resistentes, temperamentales y persistentes de las últimas décadas en Colombia.