Ahora todo es un problema comunicacional en el gobierno. Es un recurso antiguo como el hilo negro: cuando la política falla los dardos se apuntan a la comunicación. Culpa tiene el gobierno que prefirió abdicar de la política y la gestión y dejó a la comunicación a cargo de sostener cosas que no suceden. Estimulados por el triunfo presidencial, la equivocación es creer que hay carta blanca para hacer lo que quieran sin encontrar resistencias políticas y sociales. Si a lo anterior le sumamos las alternativas que se abren con la IA generativa, el gobierno debe pasar una prueba de fuego. ¿Se crearán imágenes inexistentes (obviamente para que las cosas se vean más impactantes) o videos inexistentes, en contextos inexistentes? ¿Y cuando se utilice la IA se advertirá de manera visible? Hay un sinfín de interrogantes para la comunicación de gobierno y le tocará a esta administración dar el ejemplo. En medio de esto está el lenguaje que sostiene la comunicación. Y vemos como se le usa mañosamente para impactar en la opinión pública. El mejor ejemplo fue hablar del Estado de Chile como un “estado en quiebra”, sin reflexionar lo que implicó cuando se pronunció. Fue el ministro de Hacienda qui