Pareciera que con los años la maternidad se hubiera convertido en una carrera contra el tiempo, la vida pública, el trabajo y hasta la misma biología. Como si todo tuviera que coincidir en el momento perfecto para que ese sueño pueda hacerse realidad. Y cuando finalmente ocurre, muchas veces el peso de las responsabilidades, las críticas o las circunstancias terminan golpeando más fuerte de lo esperado.