En 1992, el maestro Alejandro Posada compró en Medellín el score de la Quinta sinfonía de Beethoven, quizá una de las piezas más conocidas y misteriosas del repertorio de la música sinfónica universal. Desde entonces, el maestro la ha tocado “casi treinta veces” en escenarios del mundo. Cada vez que la dirige, hace anotaciones con lápices verde y rojo, en procura de entender el mensaje que la obra transmite desde sus archiconocidos compases iniciales hasta su final de violines exultantes y metales explosivos.