Medellín está de fiesta. Sus 350 años nos muestran cómo esta ciudad que se construyó, entre montañas, con la tenacidad y esperanza de sus pobladores, es hoy una urbe que nos llena de orgullo y nos muestra ante el mundo como ejemplo de urbanismo social y con un gran potencial artístico y cultural. Esta Tacita de Plata, en la que propios y extraños transitan a diario, está hoy en un proceso de transformación que se percibe en cada rincón, no solo de su infraestructura física sino también desde lo social y ambiental.