En el PP, sí, también hay dirigentes que están hasta el pico de la boina del matonismo que practica esta patulea tóxica y odiadora que ha convertido la M-30 en un espacio tóxico e irrespirable. Y aunque censuran al acosador Quiles y les desagrada profundamente Ayuso, lo declaran solo en privado. En público, nunca, lo que les convierte igualmente en cómplices de una miseria moral que aseguran condenar y hasta despreciar Los tibios.