El discurso político más coherente con el 12 de octubre como “la” fiesta nacional de España es el de Isabel Díaz Ayuso. Quizá sea el momento de abrir el debate político sobre la continuidad de una celebración contraria a la memoria democrática. No para "resignificarla", como se suele decir, sino, lisa y llanamente, para suprimirla Doy por supuesto que el lector está suficientemente informado de las andanzas disparatadas de la presidenta de la Comunidad de Madrid por México.