Establecer rutinas desde los primeros años de vida no solo ayuda al orden en casa o en el colegio, también puede marcar el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños a largo plazo. Expertos en educación y desarrollo infantil aseguran que entre los 2 y los 5 años ocurre una etapa decisiva para el cerebro , en la que las experiencias y hábitos diarios influyen directamente en la formación neuronal. Según datos del Centro Interamericano de Desarrollo, el 90% del desarrollo cerebral sucede antes de los cinco años.