El jueves 23 de abril, cuando toda posibilidad de estar en el mundial de robótica juvenil en Estados Unidos estaba extinta, llegó un correo al Columbus School de Envigado diciendo que habían clasificado a la cita internacional con lugar en Houston. Los estudiantes no lo podían creer, y sus maestros mentores tampoco, pero lo cierto es que apenas tenían tres días para reacondicionar su robot y empacar maletas si realmente querían pisar suelo norteamericano. Así lo hicieron, y lo mejor fue que tras competir se ganaron el premio al Espíritu de Equipo entre más de 600 participantes.